La otoplastia, realizada con mayor frecuencia como intervención para la corrección de las orejas prominentes (“orejas en asa”), es un procedimiento de cirugía estética que se lleva a cabo generalmente para mejorar la posición de las orejas con respecto a la cabeza, acercándolas a esta con el fin de mejorar la armonía global del rostro.
El objetivo es una mejora sutil — no una transformación. Al optimizar la proyección y la simetría, la corrección de las orejas prominentes realza las proporciones faciales de forma natural y discreta.
Las orejas prominentes suelen deberse a una escasa definición del pliegue del antehélix, a un exceso de cartílago en la concha auricular o a una combinación de ambos factores. En lugar de limitarse a “llevar hacia atrás” las orejas, la otoplastia moderna remodela la arquitectura cartilaginosa para restablecer contornos naturales, preservando la singularidad anatómica de cada paciente.
El Dr. Marco Ranieri realiza la otoplastia mediante técnicas avanzadas de remodelación del cartílago, personalizadas según su anatomía, con el objetivo de obtener resultados precisos, duraderos y armónicos. La intervención se lleva a cabo habitualmente bajo anestesia local con sedación o bajo anestesia general, dependiendo de la edad y de las preferencias, y suele durar entre 1 y 2 horas.
La prominencia de las orejas no tiene una causa única. Por este motivo, una otoplastia eficaz requiere un plan quirúrgico individualizado, en lugar de un enfoque estándar igual para todos.
El Dr. Ranieri selecciona la técnica más adecuada — o una combinación de técnicas — en función de su anatomía específica.
Reconstrucción del pliegue del antehélix
Cuando el pliegue del antehélix está poco desarrollado, se utilizan suturas internas colocadas con precisión para recrear su curvatura natural. Este enfoque “cartilage-sparing” remodela la oreja sin resecar tejido y permite una definición elegante y predecible.
Remodelación del cartílago (técnica de scoring)
En pacientes con cartílago más grueso o resistente, pequeñas incisiones delicadas y controladas (scoring cartilaginoso) permiten que el cartílago se pliegue y mantenga una nueva forma. Esta técnica mejora los contornos manteniendo un perfil liso y natural.
Reposicionamiento de la concha
Si la hipertrofia de la concha contribuye de manera significativa a la proyección, puede realizarse una remodelación selectiva y un reposicionamiento del cartílago de la concha auricular para lograr proporciones equilibradas entre la oreja y la cabeza.
El Dr. Ranieri le invitará a hablar sobre el motivo por el cual está considerando una otoplastia y sobre lo que desea conseguir con la intervención. Su historial médico será evaluado cuidadosamente, incluyendo medicación, enfermedades preexistentes y factores del estilo de vida que puedan influir en la idoneidad para la cirugía. El cirujano le explicará los resultados realistas, así como los posibles riesgos o complicaciones, para que pueda tomar una decisión plenamente informada.
Generalmente se realiza una pequeña incisión de forma discreta detrás de la oreja o dentro de sus pliegues naturales, lo que permite al cirujano acceder al cartílago y a los tejidos subyacentes. Según el plan de tratamiento individual, la oreja se remodela y/o se reposiciona más cerca de la cabeza para lograr un aspecto más equilibrado y natural. Posteriormente se utilizan suturas finas para estabilizar los nuevos contornos, contribuyendo a cicatrices mínimas y bien ocultas.
Se le entregará un plan de cuidados postoperatorios personalizado y una adecuada terapia analgésica. Una vez en casa, es importante descansar, mantener una alimentación equilibrada y una buena hidratación. Se le recomendará evitar dormir de lado, realizar actividad física intensa y ejercer cualquier tipo de presión sobre las orejas durante el proceso de cicatrización.
Por lo general, se programa una revisión al día siguiente de la intervención para comprobar la evolución de la cicatrización y, si fuera necesario, ajustar la banda compresiva postoperatoria. La mayoría de los pacientes puede volver al trabajo y a las actividades cotidianas normales después de aproximadamente 1–2 semanas, aunque la cicatrización completa y el resultado definitivo pueden seguir mejorando durante las semanas posteriores.
Duración de la cirugía
Aproximadamente 1–2 horas.
Tipo de Anestesia
General o anestesia local con sedación.
Hospitalización
Cirugía ambulatoria (day hospital)
Regreso al trabajo
Habitualmente en 1–2 semanas.
Recuperación Completa
Cada paciente es diferente: la recuperación completa suele requerir entre 4 y 6 semanas.
Para nosotros, su seguridad y sus resultados son nuestra prioridad. Por ello, es fundamental comenzar con una consulta inicial con el Dr. Marco Ranieri. Esto le permitirá comprender sus necesidades, explicarle las mejores opciones de tratamiento y garantizar que reciba una atención completamente personalizada.
Al completar este formulario de contacto, usted reconoce la importancia de asistir a una consulta inicial con el Dr. Ranieri antes de solicitar información sobre los detalles o precios del tratamiento.
Un buen candidato para la otoplastia es una persona que:
• presenta orejas prominentes debido a un pliegue del antehélix poco desarrollado o a hipertrofia de la concha
• Presenta asimetría auricular o contornos irregulares
• Se siente incómoda con la proyección o la forma de sus orejas
• Desea un resultado natural y equilibrado
La intervención está indicada en niños a partir de los 5–6 años, cuando el desarrollo de la oreja está casi completo, especialmente si existe malestar psicológico o episodios de burla. También es muy solicitada por adolescentes y adultos que desean una mayor armonía facial y una confianza duradera.
Desde el punto de vista médico, los candidatos ideales son personas con buen estado general de salud, expectativas realistas y comprensión del proceso de recuperación.
La otoplastia es generalmente un procedimiento seguro y bien establecido cuando es realizado por un cirujano plástico cualificado. Como en cualquier intervención quirúrgica, no obstante, existen posibles riesgos y complicaciones, entre ellos hinchazón, hematomas, molestias temporales, asimetría, recidiva de la prominencia, infección o alteraciones de la sensibilidad. Son acontecimientos poco frecuentes y se discutirán en detalle durante la consulta. Una planificación cuidadosa y el cumplimiento de las indicaciones postoperatorias reducen significativamente el riesgo de complicaciones.
Los tiempos de recuperación pueden variar ligeramente de una persona a otra. La mayoría de los pacientes presenta hinchazón, hematomas y leves molestias durante los primeros 7–14 días tras la intervención. Estos síntomas mejoran gradualmente y suelen estar bien controlados con la medicación prescrita o con analgésicos suaves. La mayoría de los pacientes puede reincorporarse al trabajo en un plazo de 7–14 días.
Sí. Generalmente se utiliza una banda compresiva postoperatoria para proteger las orejas y mantener su nueva posición durante la cicatrización. Debe llevarse de forma continua (24 horas al día) durante 1–2 semanas y posteriormente solo por la noche durante otras 4–6 semanas, según el caso y las indicaciones del cirujano.